Cuento #13
Una Masa Molesta Con El Señor Roce
En tiempos muy lejanos del pasado y del futuro del reino de la Reina Masa, todo parecía en orden y en equilibrio. Las Fuerzas actuaban sobre las masas y las masas cambiaban su movimiento.
Las masas interactuaban permanentemente en sus ya conocidos juegos: el empujar, el golpear, el impulsar, el equilibrar y otros tanto o más populares que los nombrados.
Las masas móviles de la Tierra, del Agua y del Aire, se desplazaban de un lado a otro recorriendo el reino, unas veces para conocer lo que estaba más allá de las fronteras y otras veces para ir a visitar a masas conocidas.
Había otras masas que no eran móviles pero que ante la presencia de una fuerza sí podían moverse. Estas masas eran las más afectadas por las fuerzas. Había masas de todos tipos, redondas, cuadradas, en forma de plato, etc. Las que más había no tenían forma definida y, entre ellas, había algunas bonitas y otras no tanto.
Cuando se miraba a una y otra masa que se estaban moviendo, se observaba que algunas de ellas tenían que hacer un gran esfuerzo para mantener el movimiento que tenían.
Masita, que era una de las masas que estaba por ahí, ya estaba aburrida del esfuerzo que tenía que hacer para iniciar o para mantener un movimiento.
Masita llamó a sus compañeras a revelarse contra los responsables de que no tuvieran una vida apacible y descansada. Pero sus compañeras le respondieron que no sabían contra quien revelarse pues no sabían quien era él o la responsable de tal situación.
Masita consultó a las Fuerzas que andaban por ahí cerca y ellas le informaron que había una fuerza un poco tímida que no gustaba que las masas se movieran, y que siempre hacía todo lo que estaba a su alcance para impedirles el movimiento. La Fuerza de Roce era la responsable.
Entonces fue Masita donde Fuerza Normal, una de las fuerzas más sabias de la comunidad de las fuerzas, y le contó lo que sucedía y le preguntó si acaso había alguien que podía impedir que Fuerza de Roce molestara tanto a las masas como ella.
Alguien le dijo que se acercara donde la Reina Masa, que tal vez ella podría responder sus preguntas e inquietudes.
Masita llamó a la que habló y le pidió le informara de cómo llegar donde la Reina Masa, pues ella no había ido nunca donde ella. Y tan solo la conocía de referencias, que a pesar de que era su Reina, no había tenido el placer de conversar con ella.
Mientras tanto, Fuerza de Roce, que normalmente andaba oculta y solo se aparecía ante la presencia de un movimiento o de un intento de movimiento, escuchaba atenta la conversación de Masita y la otra masa.
Una de las hermanas Fuerza de Roce, Fuerza de Roce con el Aire, que era amiga del Viento, llamó al Viento y le dijo que advirtiera a Masita que no hiciera intento alguno por ir donde la Reina Masa a quejarse a la Reina Masa, que le iba a impedir llegar al palacio de la Reina.
Y el Viento fue donde Masita, y esta casi se cae ante su presencia, y le planteó la advertencia de Fuerza de Roce.
Al final, Masita, muy agotada, llegó al reino y se presentó donde la Reina Masa, y le dijo:
Mi adorable Reina, yo he sido una fiel súbdita de tu reino, al igual que muchas de mis compañeras, pero has de saber que hay una Fuerza que nos están molestando y quisiéramos que tú, con tu gran sabiduría y poder, hicieras algo para alivianar nuestra existencia.
Ocurre, continuó Masita, que cada vez que queremos empezar a movernos viene Fuerza de Roce y nos lo quiere impedir, también sucede que cuando ya estamos en movimiento viene nuevamente la Fuerza de Roce y nos molesta hasta que nos detenemos. Para mantener un movimiento debemos recurrir a una de las Fuerzas de Contacto para que se encargue de anular a la Fuerza de Roce, pero ello significa, para nosotras, un gran esfuerzo, nos cansa y agota con gran facilidad.
Cuando no estaba la Fuerza de Roce, la Tierra empezó a quedar despoblada, las masas móviles daban un paso y prontamente adquirían tal velocidad que se perdían en el espacio. Solo el Señor Peso contribuía en algo para que no se arrancaran todas las masas de la Tierra.
Una masa como tú, recibía una Fuerza Impulsiva y ya jamás se podía detener y ahí si que tenía que hacer esfuerzos, pues no podía detenerse de manera alguna, su existencia transcurría sin descanso. Entonces la vida si que era muy difícil para nosotras las masas.
No desprecies lo que tienes, ha costado ya casi una eternidad el tener lo que tenemos y no debemos perderlo.
Así pues, mi querida Masita, tendrás que aprender a vivir con Fuerza de Roce, trata de hacerte amiga de ella, y verás que te alivianará el camino, te lo hará más liso y entonces no te será tan molestosa. Si sigues con esta actitud lo único que lograrás es que la Fuerza de Roce te coloque solo caminos ásperos y difíciles para poder moverse.
Y Masita, que no conocía de la historia de sus antepasadas, empezó a entender lo que su Reina le decía, ya podía imaginar lo que ocurría cuando la Fuerza de Roce no existía, y de verdad, que empezó a querer más lo que ahora tenía. En realidad le gustaba estar con sus amigas, y percibió que si no fuera por Fuerza de Roce, entonces sus amigas y ellas se irían lejos entre sí y quizás nunca más se hubieran encontrado. Ahora Masita es feliz en el reino de la Reina Masa y ella fue la que se encargó de convencer a sus amigas que no se molestaran tanto con Fuerza de Roce y la vida se les haría más agradable. Desde entonces es que Fuerza de Roce cuando ve una masa amiga le hace del moverse algo agradable.
Palabras Desconocidas
Contribuir: Dar una cantidad de dinero para algo en lo que participan también otras
personas
Áspero: Que tiene la superficie rugosa, rasposa o con irregularidades, por lo que resulta desagradable al tacto.
Oposición: Acción de oponer u oponerse.

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